Para quienes escribimos

Hace poco tiempo escribí un artículo como blogger invitado en Trazos Web. Trataba sobre convertir visitantes en lectores, y la verdad es que después de redactado me dejó una pregunta en el tintero: ¿Para quiénes escribimos? ¿Buscamos que nos lean bloggers que entienden del tema o solo visitantes ocasionales que hagan clicks en los anuncios? ¿Quién gana la batalla?, ¿cantidad o calidad de las visitas?

Empezando por el principio, el alma del blog son los lectores, esos que vuelven buscando más, que nos dejan comentarios y nos recomiendan en las redes sociales. Lo que más me gusta de bloggear es entrar a mi sesión y encontrarme con que alguien dejó un comentario que aporta al tema, ya sea estando de acuerdo conmigo o contradiciéndome, eso es lo de menos. Ese acto me demuestra que mis contenidos generan una opinión en alguien más que es, en definitiva, como yo. Eso es lo que me da más ganas de seguir escribiendo.

En la otra esquina están las visitas ocasionales, las que políticamente todos decimos que no buscamos y en el fondo sabemos que no es verdad. El tráfico abundante proveniente de Google nos alimenta el ego, por más de que se vayan como llegan. Estas personas entran buscando una cosa, la consiguen (o no) y se van para tal vez nunca regresar. Y son los que hacen clicks en los anuncios, para qué negarlo.

Generalmente, cuando alguien escribe un artículo con la sola intención de aparecer bien alto en los buscadores, se nota a la legua. Son post sin opinión, casi siempre cortos, en las que generan la solución al problema que tendrían los potenciales visitantes.

Una técnica muy utilizada es escribir de actualidad, narrando un suceso que está por suceder o que acaba de terminar. Esto casi siempre te asegura un montón de visitas por un período muy corto de tiempo, que cuando termina deja el artículo en el olvido. Como por ejemplo, los cambios en los documentos de gobierno de Facebook. La otra opción es publicar herramientas, lo que también trae una cantidad importante de ingresantes, con la diferencia de que estos pueden seguir llegando, porque el tema no “caduca”. Por ejemplo, cómo crear botones online.

No les voy a decir que usar la segunda opción, escribir para los buscadores, esté mal. Sería un total hipócrita si lo hiciera, dado que acabo de mostrarles dos ejemplos recientes de este mismo blog. Lo que sí les puedo asegurar es que no les va a hacer aumentar los lectores, porque es clara nuestra intención de no mostrar la nuestra ni influir en la opinión de los demás, sino aumentar nuestras arcas. Una idea hasta un tanto egoísta (y extremista, si se quiere).

Me ha pasado que me desuscribí al feed de blogs porque se excedían en este tipo de artículos. Incluso muchos de ellos se basaban solo en reseñar cosas que ya habían sido nombradas en otros sitios, cuando ya mostré mi idea al creer que los blogs chicos deben generar contenido propio siempre.

Lo importante está en encontrar el equilibrio. Tener solo tráfico en cantidad es un arma de doble filo: un día el robot de Google decide penalizarnos y adiós visitantes. Tener tráfico de calidad, con lectores fieles que nos siguen día a día puede ser más satisfactorio, pero no nos sirve si queremos tener el blog como sustento económico. Y al mismo tiempo, estas visitas recurrentes son oro en bruto, porque nos enlazan, recomiendan y nos hacen crecer, lo cual se puede transformar en hacernos más conocidos en un futuro.

¿Y vos qué opinás? ¿Se puede encontrár ese equilibrio?